Convivencia de los Grupos Ayala, viviendo la fe

Estudiantes del Colegio participaron junto con alumnos de otros colegios CEU en un encuentro único durante la Convivencia de los Grupos Ayala, una iniciativa de Pastoral pensada para acompañar su crecimiento personal y espiritual.
Los Grupos Ayala forman parte de la propuesta pastoral de los colegios CEU y reúnen a alumnos que desean profundizar en su fe y en las grandes preguntas de la vida. A través de encuentros periódicos, estos grupos ofrecen un espacio de acompañamiento, reflexión y comunidad, donde los jóvenes pueden crecer humana y espiritualmente. Su nombre, “Ayala”, está vinculado a la tradición humanista cristiana del CEU de nuestro Fundador y expresa ese deseo de formar personas con una mirada profunda sobre la vida, abiertas a la verdad, al bien y al amor.
A lo largo de estos días compartidos, los alumnos que forman parte de los Grupos Ayala se adentraron en una visión más profunda y grande del amor humano, guiados por las catequesis de San Juan Pablo II sobre la teología del cuerpo. No fue solo una formación, sino una experiencia vivida desde dentro, que invitaba a mirar la propia vida con más sentido y esperanza.
En este espacio tuvieron la oportunidad de plantearse preguntas fundamentales como ¿qué nos ocurre? ¿qué significa? ¿por qué?, y a partir de ellas comenzar a poner bases sólidas para comprender mejor su realidad y descubrir a qué están llamados.
El encuentro también fue una ocasión para compartir con alumnos de otros colegios CEU, generando vínculos y fortaleciendo la vivencia de la fe en comunidad. Muchos de ellos destacaban la riqueza de encontrarse con jóvenes de su misma edad que desean vivir y anunciar a Cristo en su día a día
En este sentido, la experiencia se enmarca en el mandato misionero propio de todo cristiano: llevar el Evangelio a todos. Y hacerlo desde la cercanía de quienes comparten la misma etapa vital, mostrando que es posible vivir la fe con autenticidad en medio del mundo.
El encuentro estuvo marcado también por momentos muy especiales: la Eucaristía, la liturgia penitencial y la Hora Santa ofrecieron espacios de silencio, oración y encuentro con Dios. Junto a ello, no faltaron las actividades, los juegos y la convivencia, que fortalecieron los lazos entre los estudiantes y llenaron el ambiente de alegría.
Una experiencia completa que se convirtió en una verdadera oportunidad para acercarse más a Dios, conocerse mejor y comenzar a descubrir la propia vocación al amor.
En un contexto en el que con frecuencia se asocia a los jóvenes con la búsqueda de lo superficial o lo inmediato, la realidad muestra una perspectiva más amplia. Muchos jóvenes también buscan espacios de silencio, profundidad y sentido, así como oportunidades para encontrarse con Dios.
Grupos Ayala, una iniciativa de Pastoral
El equipo de Pastoral está presente en el Colegio para ayudar en lo más importante de nuestra educación integral: conocer y crecer en nuestra fe y en nuestra vida como cristianos hacia la santidad. Cristo, centro de nuestra existencia, es siempre el eje de todas nuestras actividades.
Están en el Colegio para acompañar a toda la comunidad educativa en la tarea de seguir el Evangelio, y lo hacen desde el carisma de la Asociación Católica de Propagandistas que, en los Principios Orientadores de las Obras Educativas, nos dice: «Las Obras Educativas de la ACdP se crean para formar cristianos con la máxima altura intelectual, e infundir en ellos una preocupación por la intervención en la vida pública».
Desde Pastoral, cada año invitan a los alumnos a participar de forma voluntaria de las actividades que desarrollan a lo largo de todo el curso.
El equipo de Pastoral del Colegio ofrece a los alumnos un amplio abanico de actividades orientadas a acompañar su crecimiento espiritual y personal a lo largo del curso. Entre ellas se encuentran las confesiones y la celebración semanal de la Eucaristía. Además, los alumnos pueden participar en las catequesis de Confirmación, así como en distintas iniciativas de voluntariado. A lo largo del año también se organizan convivencias, peregrinaciones -como el Camino de Santiago- y jornadas de adoración eucarística, creando espacios de encuentro, reflexión y vivencia de la fe en comunidad.
Jesucristo está vivo y quiere que le conozcas…, no tengáis miedo.